29 de enero de 2016

Huracán.

Salimos corriendo,
y luego tú,
no dejaste de agarrarme,
pero yo había ido demasiado lejos.

Di media vuelta,
y ya no te veía.
Tuve que volver a empezar,
dar marcha atrás,
y recordar qué habíamos sido
antes de este invierno.

Despertaba todos los días,
y eso sí que seguía siendo un drama,
para cuando me recomponía
solo había sopa fría en la nevera
y a mí ya no me importaba nada,
salvo seguir tu pulso.

Luego, fue acercándose,
huracán,
y ya no podía controlar
nuestra dirección.

Solo cuando me quebré
te diste cuenta
y no paraste de intentar
restablecerme.

Incluso ahora puedo ver,
que la tormenta no ha cesado aún,
no para de llover
y las alarmas suenan todas las veces
que no consigo reconocerte.


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