2 de octubre de 2016

Os juro que ya no me duele nada.

Os juro que ya no me duele nada.
Ya no echo de menos 1999,
los segundos asaltos,
ni los incendios de nieve.

Todo va bien.
Tienes todo el tiempo del mundo para creerme,
te lo puedo demostrar.

He roto las ventanas del salón
y ni siquiera estaba ahí.
No recuerdo como sucedió,
de pronto,
apareciste,
una vez más.
Y yo
me rompí,
en millones de pedazos,
en millones de parpadeos.

No quiero jugar más a esto.
Quiero que se vayan todos los fantasmas de mi almohada,
y que aparezca de una vez el monstruo de encima de mi cama. 
Que se solape el llanto
y el abrazo de
‘todo va a ir bien’.

Nunca llega el último salto,
la fuerza
que no dejo de buscar,
fuera
de
mí.

Luego va a llover en todas las habitaciones
y tú sigues escuchándome,
compadeciéndote,
de las quejas desafortunadas,
de las malas decisiones,
en cualquier caso,
otra vez
de
mí.

Y yo ya no puedo volver a oírte decir,
‘todo va a salir bien’,
porque nada,
n a d a,
va bien
hace
demasiadas
estaciones.

Octubre ya ha llegado
y va a acabar por
flagelarse conmigo,
hasta que sangremos
todas las hojas
que no son nuestras.



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